Juntemos nuestras partes rotas con oro,
sin arreglarnos, sin ajustarnos, sin ordenarnos.
Nos quiero nuevos,
ridículos,
perdiendo la forma
de aquello que solíamos ser.
Lo amorfo
y lo incoherente;
las cicatrices
y las fisuras.
Yo tu objeto,
vos mi oro.
Vos mi objeto,
yo tu oro.